Número de series y fuerza máxima

Determinar el número de series por ejercicio es una de las variables que se deben tener en cuenta, junto con la frecuencia, intensidad y volumen,  a la hora de planificar todo entrenamiento de fuerza. En lo que se refiere  al entrenamiento de la fuerza máxima el número de series es crucial puesto que, al someter a la articulación a un estrés considerable, debemos tener bien claro a partir de cuantas series se produce el máximo estímulo, es decir, la meseta o estancamiento, puesto que un número mayor de series no produciría mejores resultados, pero si aumentaría considerablemente el riesgo de lesión. Además, hay que tener en cuenta la rentabilidad del entrenamiento, una variable fundamental en todo entrenamiento a largo plazo, y de la que no habla la mayoría de textos publicados, pues porqué vamos a someter a alguien a un entrenamiento pesado que acabará minando su motivación, cuando podemos conseguir los mismos resultados con un entrenamiento que se sitúe justo en el punto más álgido de la curva que relaciona resultados con esfuerzo/tiempo invertido.

El número de series por ejercicio en un entrenamiento de fuerza máxima puede relacionarse con la respuesta del organismo a cualquier medicamento. Conforme la dosis del medicamento aumenta, también lo hace la respuesta del organismo a ese compuesto hasta que se alcanza la meseta o punto de estancamiento en el que, si bien el efecto del medicamento no aumenta, si que lo suelen hacer los efectos secundarios por no hablar del riesgo de intoxicación.  Con el número de series ocurre lo mismo. Conforme el número de series aumenta, ante mismo nivel de intensidad, la respuesta del organismo en términos de masa muscular y fuerza máxima aumenta, hasta que se alcanza un punto de estancamiento en el que los resultados no mejoran, pero si el riesgo de lesión y sobreentrenamiento.

Un estudio publicado hace un mes en el “Journal of Strength and Conditioning Research” de la NSCA analiza de cerca los estudios publicados en el pasado sobre esta materia cruzando los resultados obtenidos y llega a la conclusión de que en todo entrenamiento de fuerza máxima obtiene su punto de máxima adaptación en las 3 series a rango objetivo (1-5RM), alcanzando un 46% más de mejora  en 1RM comparado con aquellos entrenamiento que efectuaban una sola serie a rango objetivo, mientras que aquellos entrenamientos que efectuaban más de 3 series no alcanzaban mejores resultados. Esto nos hace llegar a la conclusión de que el punto de máxima rentabilidad del entrenamiento de la fuerza máxima es aquel que realiza 3 series por movimiento al nivel de intensidad adecuado para este objetivo.

Esta clase de estudios meta-análisis si bien no suelen aportar resultados sorprendentes, por lo menos arrojan una cantidad de luz considerablemente esclarecedora ya que rompe con el dicho ese de cada maestrillo tiene su librillo, y aporta datos científicos serios de los que podemos fiarnos más allá de la experiencia inexacta, tendenciosa, y carente de todo rigor de aquellos entrenadores que basan todo su saber en los resultados obtenidos a través del ensayo-error independientemente de lo dilatada que sea su experiencia, y nos acerca cada vez más a la seriedad que impera en otras ciencias relacionadas con la medicina, en la que a nadie se le ocurre tratar una patología conforme a lo que su experiencia a lo largo de los años le aconseja, sino con el tratamiento que se sabe a ciencia cierta, que obtiene un porcentaje más alto de éxito.

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