Toda la verdad sobre la Intolerancia a los alimentos

Mucha gente piensa que la intolerancia a los alimentos significa identificar aquellos que engordan y los que no pero no es así. De hecho, de ser así, ¿Porqué no lo llamarían “identificación de alimentos que engordan”?. Parece ser que nadie se ha preguntado algo tan simple. Como su nombre bien indica, consiste en identificar aquellos alimentos que provocan una mala reacción de nuestro organismo, muchas veces traducido en una “alerta” en nuestro sistema inmunológico, lo que demuestra que, por decirlo de alguna manera, no son bien recibidos.

La intolerancia a los alimentos provoca una alteración de diversos órganos, manifestándose con síntomas tales como flatulencia, pesadez, dolor abdominal después de las comidas, digestiones más largas y pesadas de lo debido, diarrea, estreñimiento, retención de líquidos, dolor de cabeza ó facilidad para engordar y, por consecuencia, dificultad para adelgazar. Con respecto al sobrepeso y todo lo relacionado con él, como por ejemplo la dificultad para perder peso de una manera sustancial y sostenible, ingerir alimentos intolerantes de manera continuada puede disminuir el metabolismo basal, que básicamente significa la cantidad de calorías que consumimos en reposo y, por tanto, a lo largo del día hagamos lo que hagamos. Además, cuantas más calorías aporte el alimento intolerante del que estemos abusando, mayor es la disminución del metabolismo basal. Todo esto puede derivar en un aumento de las reservas de grasa y, en caso de encontrarnos en un intento por disminuir estas reservas, en una dificultad por conseguir los resultados deseados.

La intolerancia a diversas frutas y hortalizas tienden a desaparecer a los 2-3 meses sin ingerirlas, pudiendo volver a ingerirlas con moderación pasado ese tiempo, para evitar que reaparezca la intolerancia. Respecto a la intolerancia a diversos alimentos de las familias de los cereales, huevos, lácteos, carnes, pescados, frutos secos, legumbres y chocolate, suelen ser muy resistentes a desaparecer, por lo que podemos considerar que persisten durante toda la vida.

Respecto al nivel de intolerancia a un alimento existen diferentes graduaciones que siempre se suelen reflejar en los informes de intolerancia con cruces, asteriscos ó números. Se suelen utilizar tres niveles correspondiendo el uno (una cruz / asterisco) al menor índice de intolerancia y el tres al mayor. Es importante resaltar que el abuso de un alimento con índice bajo de intolerancia puede derivar con el tiempo en un mayor nivel de intolerancia, por lo que no hay un nivel tan bajo como para considerarse insignificante.

En caso de desear perder peso de una manera significativa y sostenible, ó alcanzar el máximo potencial que su herencia genética le posibilite en todos los aspectos, no solo el deportivo, es fundamental adaptar los hábitos alimenticios a esta nueva información, pues solo podremos alcanzar nuestros objetivos de una manera rápida, eficaz, pero sobretodo sostenible, si nuestro organismo se encuentra en constante equilibrio sin ningún elemento externo que merme su rendimiento.

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