Cambios esqueléticos producidos por el entrenamiento con pesas

Resulta tentador concebir el conjunto de huesos del cuerpo como una estructura inerte compuesta por una serie de palancas sobre las que se sujetan los músculos para provocar movimientos. Sin embargo, este sistema tiene poco de inerte y se encuentra en constante evolución. Además de las funciones que todos conocemos, los huesos actúan como almacén de minerales, siendo el Calcio el más importante y abundante. La Osteoporosis, por ejemplo, es la consecuencia de la desmineralización de los huesos, haciendo que estos pierden densidad y, por tanto, sean más débiles y fácilmente fracturables.

Desde hace años se ha estado estudiando el entrenamiento resistido con cargas (pesas) y su incidencia sobre la retención y acumulación de minerales en los huesos. Se sabe con certeza que los huesos se ven afectados significativamente por la tensión continua que provocan estos entrenamientos, estimulando las células óseas y provocando que éstas inicien procesos que desembocan en la formación de hueso.

Como la Osteoporosis afecta en mayor medida a las mujeres, debido al brusco decrecimiento en hormonas como los estrógenos (fundamentales en la creación de hueso) provocados por la menopausia, la mayoría de estudios se han centrado en la incidencia del entrenamiento en este género. Si tenemos en cuenta los resultados obtenidos hay algo que queda fuera de toda duda, y es que contra más densidad ósea tenga la mujer antes de la menopausia menos graves serán las consecuencias de la pérdida de esta, pues parece ser que el hecho de tener más hueso no aumenta la cantidad perdida en términos absolutos ni relativos.

Casi toda la literatura seria disponible referente a este tema coincide en que las mujeres más fuertes, y con un historial relacionado con la práctica de ejercicios resistidos, poseen huesos más fuertes y gruesos, aunque no hay unanimidad en esta conclusión. Las diferencias entre los resultados de los estudios están condicionados por factores como el tamaño de la muestra, la duración del entrenamiento, y el tipo de entrenamiento.  No obstante, existen evidencias más que suficientes como para sugerir que es muy posible que el entrenamiento resistido (con pesas o máquinas) tenga una incidencia directa sobre la composición de los huesos. Por lo tanto, además de los evidentes efectos positivos de este tipo de ejercicio sobre la salud de las personas, el entrenamiento puede disminuir el riesgo de sufrir osteoporosis o, en el peor de los casos, atenuar sus efectos.

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